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¿Por qué usan incienso en las misas católicas?

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La costumbre de usar incienso en las misas de la Iglesia Católica inició en la Edad Media. Los sacerdotes empezaron a usarlo para disipar los malos olores que emergían de las multitudes que asistían a la liturgia. Las precarias condiciones de higiene personal que existían en la era medieval obligaron a esta medida.

Incienso contra el mal olor

En la Edad Media las personas más entusiastas de la higiene se bañaban, como máximo, dos veces al año.

De igual forma, podían pasar meses usando las mismas prendas de ropa. Ataviados de esa forma, eran un cúmulo de pestes y malos olores a donde quiera que iban.

En las misas católicas empezaron a usar el incienso para disipar los malos olores

Las misas de la iglesia Católica, religión predominante en la Edad Media, no escapaban de ello.

Con el uso de incienso, los sacerdotes vieron una posibilidad de disimular los malos olores.

Esa peste que se generaban cuando la multitud acudía a misa.

Fue una medida que iniciaron por la cantidad de gente que se agolpaba. Y cuyo hedor se hacía más fuerte a medida que recrudecía el calor y la gente empezaba a sudar.

Los sacerdotes querían mejorar el ambiente, ya que a la misa acudía la realeza.

Querían aminorar los malos olores, ante la presencia de reyes y príncipes.

También alegaban que, con esto, purificaban el ambiente en el cual estaría presente el espíritu de Jesús de Nazareth.

Desde aquella época. Hasta la actualidad, los sacerdotes utilizan un aparato llamado tiríbulo o incensario.

Se trata de un dispositivo en el cual se quema el incienso en su interior. Y luego se esparce por los lugares en los que se desea aromatizar.

Incienso de misterio

Otra de las razones que alega la Iglesia Católica para el uso del incienso en misa es el misterio que aporta el humo.

Los párrocos colocaban un tribulo para colocar incienso en el altar. Un lugar cercano también a las ofrendas.

Indicaban que era un mecanismo para enseñar a los feligreses a “ver más allá de lo que se ve”.

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Con esto aleccionaban a quienes asistían a misa. Intentaban enseñar que si veían pan y vino en el templo, lo que se ve más allá es el cuerpo y la sangre de Jesús Cristo.

El humo del incienso hacia que el ambiente se tornara misterioso en torno a la enseñanza.

El incienso olía a Cristo

Según la creencia de los sacerdotes católicos, el incienso tenía un olor similar a Cristo.

Era una forma de recordar también como los cristianos esparcían incienso, de la misma forma en la cual se esparce el olor de Cristo.

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Aseguraban que el olor del incienso ayudaba a elevar las plegarias

Esto según las enseñanzas de la Biblia, en el libro de Corintios.

El humo del incienso también era una semejanza de cómo se elevaban las plegarias de los feligreses.

Esta semejanza se daba, sobre todo, cuando el humo subía hasta el altar.

Así que, además de disipar los malos olores, también cumplía una función de tipo espiritual, con las plegarias de los feligreses.

Incienso de culto

En la modernidad, las personas lo usan en algunas ocasiones como aromatizante para sus hogares.

Existen inciensos de varios tipos y aromas. Y le dan al ambiente un olor y sensación de tranquilidad.

Pero, el origen de su fabricación es estrictamente religioso.

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De hecho, en la religión católica los sacerdotes tienen una manera de tomar el incensario.

Lo toman con la mano derecha, a la altura del pecho. Desde allí toman la cadena del incensario con la mano izquierda y suben el aparato a la altura de los ojos.

Desde allí mueven el incensario de un lado a otro, esparciendo el humo.