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¿Quién escribió la letra y música de la marcha A mi bandera?

“A mi bandera” es una marcha patriótica argentina escrita por Juan Enrique Chassaing y musicalizada por Juan Imbroisi.

Letra y música de la marcha A mi bandera

El hombre que estuvo a cargo de la composición de la letra y la música de la marcha A mi bandera, tal y como se aclaró en el párrafo anterior, fue Juan Enrique Chassaing.

Juan Enrique Chassaing

En cuanto a este personaje de tamaña importancia para la República de la Argentina, hay que mencionar que es oriundo de la ciudad de Buenos Aires en el año 1839. Se destacó desde el inicio como un célebre periodista que dedicó sus esfuerzos hacia esta profesión por simple vocación. Posterior a ello se recibió de abogado, participó en las batallas de Cepeda y Pavón, y fundó el diario “El Pueblo”.

El origen de “A mi bandera”

Entre los apuntes de interés que vale la pena hacer sobre el tema, hay que resaltar que cuando tenía apenas 13 años de edad escribió la poesía “A mi bandera”, con la que ganó un concurso realizado en su escuela. Con el tiempo se convirtió en la elegida para cada acto escolar y en una de las canciones patrias más hermosas. La poesía fue musicalizada décadas después por Juan Imbroisi, maestro de la banda del Regimiento 7 de Infantería. Su letra fue modificada en el año 1900, debido a su tendencia “antiespañola”, cambiándose el verso “…con España sus vínculos rompió” por “…con valor sus vínculos rompió…”. La marcha fue cantada por primera vez en una ceremonia en Campo de Mayo (San Miguel, Buenos Aires, Argentina), en noviembre de 1906.

Retrato de Juan Enrique Chassaing.
Retrato de Juan Enrique Chassaing.

Transcripción de la marcha

A continuación se transcribe la marcha.

A MI BANDERA

Aquí está la bandera idolatrada,
la enseña que Belgrano nos legó,
cuando triste la Patria esclavizada
con valor sus vínculos rompió.

Aquí está la bandera esplendorosa
que al mundo con sus triunfos admiró,
cuando altiva en la lucha y victoriosa
la cima de los Andes escaló.

Aquí está la bandera que un día
en la batalla tremoló triunfal,
y, llena de orgullo y bizarría,
a San Lorenzo se dirigió inmortal.

Aquí está, como el cielo refulgente,
ostentando sublime majestad,
después de haber cruzado el Continente,
exclamando a su paso: ¡Libertad!
¡Libertad! ¡Libertad!