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¿Qué tipo de enfermedad es la difteria?

La difteria es una enfermedad aguda epidémica que afecta principalmente a las amígdalas, garganta, nariz, miocardio, fibras nerviosas y la piel. Se caracteriza por la aparición de falsas membranas (pseudomembranas) firmemente adheridas, de exudado fibrinoso, que se forman principalmente en las superficies mucosas de las vías respiratorias y digestivas superiores.

¿Qué parásito provoca la difteria?

La difteria es una enfermedad causada por una toxina producida por la bacteria Corynebacterium diphtheriae.

También es conocida como el bacilo de Klebs-Löffler.

El C. diphtheriae es una bacteria Gram positiva, aerobia, catalasa positiva y quimioorganotrofa, y fue descubierto en 1884 por el patólogo Edwin Klebs y el bacteriólogo Friedrich Löffler.

¿Cómo se contrae la difteria?

La difteria es altamente contagiosa y se contrae a través de las vías respiratorias.

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Por lo tanto, se transmite por medio del contacto directo por estornudos, garganta, piel, ojos o cualquier otro tipo de secreción de las personas infectadas.

Síntomas

El período de incubación suele estar entre dos y cinco días. Esta enfermedad puede producir dos cuadros clínicos diferentes.

el primero de ellos afecta al aparato respiratorio (nariz y garganta).

el segundo, más raro y característico de países tropicales, afecta fundamentalmente a la piel, por lo que se conoce como difteria cutánea.

La difteria cutánea se caracteriza por la presencia de lesiones inflamadas, enrojecidas, dolorosas, con presencia de úlceras cubiertas por una membrana grisácea.

Los síntomas de la difteria pueden incluir:

  • Fiebre y escalofríos.
  • Malestar generalizado.
  • Dolor de garganta y dolor al tragar. Un signo característico y distintivo de la difteria es la formación en la garganta y en la parte posterior de la boca de unas gruesas membranas grisáceas, densas y espesas, que están firmemente adheridas a la mucosa y que incluso pueden sangrar si se intentan arrancar. Este material puede llegar a bloquear la vía respiratoria produciendo la asfixia. También se pueden ver afectadas las mucosas de otras regiones como la zona nasal o laríngea.
  • Tos, ronquera, dificultad para respirar.
  • Aumento de la secreción nasal.
  • Inflamación de los ganglios del cuello (adenopatías).

Complicaciones causadas por la difteria

La toxina bacteriana puede llegar a la sangre y diseminarse a través de la circulación sanguínea, afectando a órganos del cuerpo humano como el corazón.

Puede producir inflamación del músculo cardíaco (miocarditis), llegando en ocasiones a causar la muerte por parada cardíaca.

La difteria causa un característico engrosamiento del cuello, a veces referido como “cuello de toro”

Síntomas como las palpitaciones o el aumento de la fatiga son sugestivos de afectación cardíaca.

También puede producir daños en el sistema nervioso .

Cuando se ven afectados los nervios pueden aparecer parálisis musculares, lo que se traduce en dificultad para caminar, tragar o hablar.

En los peores casos el enfermo puede fallecer por la parálisis de los músculos encargados de la respiración.

¿Cómo prevenir la difteria?

La forma más efectiva de control es la de mantener el más alto nivel de vacunación en la comunidad.

Otros métodos de control incluyen el pronto tratamiento de casos y mantener un programa de vigilancia epidemiológica.

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Cualquiera que tenga contacto con una persona con difteria, deberá ser examinada en busca de la enfermedad, tratada con antibióticos.

También se puede prevenir cuando la persona infectada se cubre la boca con un pañuelo desechable cuando va a toser y se lava las manos después de toser.

Esta enfermedad es muy contagiosa, por lo que es recomendable vacunarse.

Tratamiento

La difteria se neutraliza principalmente con antibióticos.

sin embargo, si la enfermedad empieza a producir una toxina que afecta al miocardio y al sistema nervioso se deberá atacar con un suero antitoxina.

En el caso de las personas que han estado en contacto con el paciente, deberán, en primer lugar, reforzar la vacunación.

Esta vacuna se pone junto a la del tétanos y tiene una duración de 10 años.  No obstante, si hace más de cinco que se administró, se deberá aplicar un recuerdo.

Para los contactos más cercanos, se recurre a la profilaxis antibiótica con penicilina o eritromicina y, además, se les tomarán muestras faríngeas para saber si son portadores de la bacteria.