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¿Qué es el síndrome de París?

Se conoce como síndrome de París, una crisis nerviosa producto del shock que causa visitar la ciudad en busca de una experiencia idílica, llenos de expectativas por visitar la tierra conocida mundialmente como la ciudad del amor y encontrarse una realidad distinta. Anualmente, grupos de ciudadanos, en su mayoría japoneses, deben ser sacados de esta urbe por esta razón.

La idealización de París

Van a París pensando en una ciudad donde las mujeres visten ropa de alta costura, los hombres tienen porte de modelos y hay romance por doquier.

Piensan hallar ese París de los grandes romances e historias de amor, como en las películas.

Pero la realidad los golpea y se encuentran con una ciudad que, si bien es hermosa, es multicultural y no escapa de la realidad de las grandes urbes mundiales.

Síndrome_de_parís
París, capital de Francia, es una ciudad como cualquier otra urbe occidental. Sin embargo, su fama de ser la ciudad luz y del amor, eleva las expectativas de sus visitantes a planos irreales.

Eso les ocasiona un shock, una crisis nerviosa transitoria por la cual deben ser repatriados desde el idílico Paris real.

Este shock emocional afecta principalmente a japoneses.

Sin embargo, no están exentos ciudadanos de otras nacionalidades cuyas culturas son diferentes a la occidental.

Aunque no es significativo el número de personas que sufren el Síndrome de París (unas dos docenas al año), esto ha llamado la atención de autoridades.

Tan es así, que la embajada de Japón dispuso una línea de atención 24 horas.

Allí se ofrecen servicios médicos y apoyo en traslado a la tierra nipona.

Toda una enfermedad

El shock cultural inicia al visitar París y hallar un lugar y ciudadanos con características distintas a lo esperado.

Desde allí desencadena síntomas que requieren tratamiento hospitalario.

Los síntomas del Síndrome de París van desde desilusión, delirio de persecución, ataques de pánico, taquicardia.

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También pueden sentir manifestaciones psicosomáticas como mareos, dificultad para respirar y sudoración excesiva.

Este conjunto de síntomas ocasionados por la desilusión de visitar una ciudad que soñaron y no encontraron, fue descubierto en 1986.

El pionero fue el psiquiatra japonés Hiroaki Ota, quien detectó el síndrome de París e un grupo de turistas nipones.

Pero, los estudios avanzados y que definieron esta enfermedad fueron realizados por Youcef Mahmudia.

Mahmudia ejercía como médico en un hospital francés.

Fue Mahmudia quien determinó que no se trataba de una enfermedad propia de viajeros, sino una condición asociada solo con el viaje a París.

Su trabajo arrojó que hay un grupo determinado que padece el síndrome, por encima de otros.

Este grupo lo conforman inicialmente mujeres que ya pasaron los treinta años de edad.

A ellas le siguen los que salen de su país por primera vez, y deciden visitar la capital de Francia.

La cura inmediata es regresarlos a su tierra de origen.

¿Por qué París? ¿Por qué japoneses?

Para los occidentales no resulta tan catastrófico llegar a la denominada ciudad del amor y hallar una urbe superpoblada.

Y con los mismos problemas de superpoblación, tráfico vehicular y drenajes que padecen otras grandes ciudades.

A pesar de también estar expuestos a todo ese contenido idílico que bordea a la ciudad luz, al parecer pueden lidiar con ello.

Síndrome_de_parís_vista
A pesar de sus problemas, París sigue siendo una ciudad que vale la pena visitar por sus hermosos monumentos y sus lugares históricos.

Pero quienes estudian el Síndrome de Paris ven como una de sus principales causas la idealización que hacen en Japón sobre esta ciudad.

Esta idealización existe no solo a través de las películas, sino de la publicidad.

París es una de las ciudades más populares entre los nipones.

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Por eso, cuando los japoneses llegan a París y encuentran algo diametralmente opuesto a lo que esperaban, sufren estas crisis nerviosas.

Hay publicaciones que indican que los nipones quedan “atrapados”, en una especie de nostalgia.

Tampoco pueden lidiar con el carácter de los franceses.

Por ello suelen sentir que son víctimas de ataques personales motivados por razones étnicas.

Pero cuidado, no solo son los nipones. Al parecer, puede pasarle a cualquiera.