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¿Por qué la Mona Lisa es tan famosa?

La Mona Lisa es una de las pinturas más famosas de su tiempo debido a una serie de hechos fortuitos. Desde su consumada técnica hasta la consagración de Leonardo Da Vinci; el enigma sobre la identidad de la modelo, el robo de la pintura en el siglo XX y otros acontecimientos posicionaron la obra renacentista en el imaginario mundial.

La Mona Lisa: una obra impecable

Para el ojo inexperto, la Mona Lisa no es más que una pintura sobrevalorada.

La obra, de apenas 77 x 53 centímetros, no parece merecedora de la atención mundial y de las controversias desatadas.

Sin embargo, en su tiempo fue una obra revolucionaria con una técnica admirable que otros artistas copiaron.

Las gradaciones de luz y sombras creadas por la técnica de Leonardo Da Vinci crearon un retrato realista.

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La perspectiva y plano de la pintura (3/4) resultaron innovadoras para la época.

Apenas se perciben los cambios de color que producen el efecto sombreado.

Además, la pose de la modelo era una novedad. Hasta el momento, los retratos eran alineados y rectos.

La pose tres cuartos, introducida por Da Vinci, se caracteriza por hombros desalineados, cabeza girada pero mirada directa al artista.

Por otra parte, los detalles de las telas, el velo, el cabello muestran una obra exquisita, compleja y realista.

La Gioconda: una belleza desconocida

No hay registros ni evidencias concluyentes sobre la identidad de la modelo que Leonardo inmortalizó.

Algunos creen que se trata de la esposa del comerciante florentino Francesco del Giocondo, llamada Lisa Gherardini.

Por este motivo, a la pintura también se le conoce como La Gioconda.

Sin embargo, no hay nada que respalde tal afirmación.

Posteriormente, diversos escritores exaltaron la belleza de la mujer y profundizaron en el mito de su belleza.

Da Vinci: un artista integral

Por siglos, Leonardo Da Vinci tuvo la misma consideración que sus colegas pintores, escultores y arquitectos del Renacimiento.

Por ejemplo, era tan destacado como Rafael Sanzio o Miguel Ángel Buonarroti.

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Sin embargo, poco a poco se descubrieron otras facetas de Da Vinci que despertaron interés mundial.

Se le conoció también como científico, inventor, ingeniero y anatomista.

El mito del artista también contribuyó a la fama de la Mona Lisa.

El Louvre: un museo famoso

Debido a la Revolución Francesa, la pintura pasó de manos de la realeza de ese país al Museo de El Louvre que la consideró “propiedad del pueblo”.

Posteriormente, se la apropió Napoleón y de nuevo regresó al museo más famoso del mundo a finales del siglo XIX.

Al igual que este museo adquiría renombre mundial, la pintura también lo hacía.

El robo: un acontecimiento inesperado

Si ya la Mona Lisa tenía cierta atención de la sociedad de ese tiempo, el robo del que fue víctima en 1.911 la catapultó a las noticias.

El escándalo fue tan famoso que la gente acudía solo a ver el espacio vacío en la pared.

Hasta Pablo Picasso estuvo preso como sospechoso de robo.

No fue sino dos años después cuando la encontraron en manos de un inmigrante italiano en Francia que trabajó en El Louvre.

El hombre, Vincenzo Peruggia, fue juzgado y condenado por el hecho. Tiempo después, la pintura volvió triunfante al museo.

La desfiguración lúdica: un acto irreverente

Marcel Duchamp, uno de los artistas más influyentes del siglo XX, interveno una postal con la imagen de la Mona Lisa.

Para esto, la desfiguró de forma lúdica como un acto de irreverencia.

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La Mona Lisa ha sufrido miles de intervenciones y deformaciones lúdicas. Ha trascendido su época histórica y forma parte de la cultura popular.

Como una forma de protesta contra la adoración del arte, le colocó bigotes y barba y agregó las letras LHOOQ.

Este acrónimo representaba una expresión francesa con sentido vulgar.

Esto causó un pequeño escándalo en la época pero, a la vez, abrió la puerta a otras distorsiones de la obra.

Es por eso que muchos artistas, dibujantes y publicistas han tomado la figura de la pintura para hacer diversas intervenciones.

La gira mundial: una celebridad

En los años 1963 y 1974 la pintura estuvo de gira mundial. La primera en Estados Unidos y la segunda a Japón.

El cuadro llegó a Estados Unidos en un trasatlántico después de viajar en primera clase.

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Allí estuvo en dos museos de la costa este durante su estancia de seis semanas.

Primero, en el Museo Metropolitano de Nueva York donde atrajo a unas 40.000 personas.

También la colocaron en la Galería de Arte Nacional en Washington, DC.

Otro gran número de personas acudieron a verla 10 años después en Japón.