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¿Por qué celebramos los cumpleaños?

Hacer una fiesta de cumpleaños y celebrar un nuevo año de vida es una tradición muy común en la modernidad. Tiene como objetivo celebrar la vida de la persona que cumple años y desearle buenos augurios para que tenga una vida feliz y próspera. Pero, esta tradición proviene de la antigüedad y significaba un ritual de protección al cumpleañero.

El cumpleaños antiguo

Celebrar el cumpleaños es un ritual que se celebra mundialmente, con contadas excepciones.

Hasta la fecha solo existen algunas religiones que lo prohíben y algunas culturas que le restan importancia al día de nacimiento.

Pero, en general, es tomado como normal y cotidiano picar un pastel, festejar con música y comida. Así como soplar velas (a veces tantas como años se cumplan) y hacer una fiesta.

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En la modernidad es cotidiano celebrar cumpleaños con fiesta y pastel

 

Otra de las tradiciones es dar regalos a la persona que cumple años y realizar un compartir.

Pero no siempre fue así. El cumpleaños moderno es una versión de la celebración que se hacía en la antigüedad, antes de la aparición del cristianismo.

Por ejemplo, en la antigua Grecia se creía que cada persona nacía con un protector. Se trataba de una especie de espíritu o identidad heterogénea, que acompañaba al individuo.

Este espíritu tenía la misión de protegerlo durante toda su vida. Pues tenía una relación especial y cercana con el dios al que correspondiera el día de nacimiento.

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El cumpleaños era, entonces, el reconocimiento al espíritu cercano con el dios que protegía al individuo.

Otras culturas en Europa antigua celebraban el cumpleaños y soplaban velas, colocadas en forma de círculo.

Esto lo hacían con el fin de brindar protección al cumpleañero y alejar los malos espíritus, por el lapso de un año.

Cumpleaños proscrito por el cristianismo

La Iglesia cristiana y católica veía con malos ojos los rituales alrededor del cumpleaños que celebraban en la antigüedad.

Para los religiosos, se trataba de un ritual pagano. Por lo que había que desecharlo.

Los cristianos, los primeros seguidores de Jesucristo, pensaban que no se podía celebrar el cumpleaños.

Que había tanto sufrimiento y que los niños nacían padeciendo por el

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Los cristianos en la antigüedad

pecado original.

Y que esto era razón para no celebrar nada.

Pero, cuando la iglesia católica comenzó a celebrar el cumpleaños o natalicio de Jesús de Nazaret, la historia al respecto cambió.

Esto ocurrió aproximadamente en el siglo cuarto después de Cristo. La fecha elegida por los católicos para el natalicio de Jesús fue el 25 de diciembre.

Cuando se empezó a instaurar esta tradición, los seguidores de la iglesia católica empezaron también, poco a poco, a celebrar sus propios cumpleaños.

Como una manera de estar cónsonos con la celebración católica de la vida del Hijo de Dios.

Fueron los alemanes quienes introdujeron a esta celebración el uso de un pastel de cumpleaños.

Ellos establecieron colocar en ese pastel las velas (haciendo alusión a las velas de la antigüedad) pero esta vez serían tantas velas como años tendría el cumpleañero.

Y, una vela adicional, que simbolizaría “la luz de la vida”.

Cumpleaños para la socialización

En la modernidad, la celebración de un cumpleaños es una oportunidad para socializar.

Ya no quedan vestigios de lo que significaban las velas en forma de círculo en la antigüedad. Solo se ha rescatado el uso de pastel impuesto en el siglo cuarto.

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Pero, actualmente se trata de fiestas en las que los invitados acuden a homenajear al cumpleañero y socializar con el entorno.

En el caso de los niños, se trata de grandes festividades que tienen pastel, golosinas, payasos, juegos y multiplicidad de colores.

Cada país tiene particularidades. En las costumbres, formas de cantarle cumpleaños al homenajeado e, incluso, la forma como pican el pastel.