Saltar al contenido

¿Las cavernas del hombre paleolítico eran lugares mágicos?

Sí, porque las cavernas del paleolítico fueron centros sagrados dedicados a la magia. Las imágenes más antiguas de la humanidad, aparecidas en ellas, son hechizos para el sometimiento a poderes mágicos, de todo lo relativo a la caza mayor. Cacería de bisontes, jabalíes, y otros animales grandes. El hombre del período del hielo presentía la divinidad y trataba de acercarse a ella.

La cueva mágica de Niaux (La grotte de Niaux)

La cueva con pinturas de Niaux está al pie de los Pirineos franceses, cerca de Andorra se descubrió su entrada en el año 1906.

Al final de una galería de unos 800 m se llega a una “sala”.

El color negro se ve tan reciente como si las hubiesen pintado el día anterior.

paleolítico_bisonte_portadas
-Bisonte Magdaleniense- Museo Nacional y Centro de Investigación de Altamira, España.

Sin embargo, han crecido sobre ellas formaciones calcáreas, percibiéndose el dibujo a través del vítreo mineral.

Los grabados del paleolítico se observan como si se encontraran bajo un cristal.

El tiempo selló el mineral lo que permitió que se conservaran hasta la actualidad.

En las imágenes se observan flechas negras y rojas, apuntan al corazón del bisonte.

Se trataba de lograr la posesión del animal mediante la magia, ya antes de ir de caza.

La cacería cobrará los resultados de lo que ha hecho el mago con estas imágenes y delante de ellas.

Las cavernas del hombre paleolítico eran lugares de culto

Para los historiadores del arte, el artista pintaba las piezas que deseaban cazar.

No se trata de adornos ni decorados. El pintor del paleolítico era el hechicero.

Las pinturas son hechizos venatorios (del latín venatus), relativos a la montería, a la caza y captura de jabalíes, venados, y otros animales de caza mayor.

Relacionado: ¿Qué es el arte corporal?

Por esta razón, se cree que estas cuevas fueron centros de magia.

Probablemente, el cazador del paleolítico creía en la existencia de poderes superiores que le atraían la caza, guiándola hacia la trampa y las lanzas.

Por otra parte, no habitaba en las cavernas, sino en tiendas de pieles o en oquedades forradas de pieles.

Allí abundaban las grutas, habitaba sólo bajo la rocosa entrada y nunca en su interior.

Las cavernas de la época glacial en las que se han hallado testimonios de la mano de los hombres son lugares de culto, antros sagrados.

El arte del período glacial

En 1901 un joven científico, el abate Henri Breuil puso en marcha la investigación del arte del paleolítico.

El propietario de una gruta en Les Combarelles, Dordogne, llamó al abate, para enseñarle su descubrimiento:

Grabados, líneas repasadas con pintura negra o pardorrojiza. Unas 300 figuras y entre ellas, mamuts.

paleolítico_bisonte_arte
De acuerdo al testimonio de las cuevas palelolíticas, el hombre del período del hielo presentía la divinidad y trataba de acercarse a ella para satisfacer sus necesidades.

El mamut había sido exterminado hacía unos 20.000 años.

La duda sobre la legitimidad de las pinturas rupestres se desvaneció ante la capa calcárea transparente que se forma en miles de años.

Entretanto aquel maestro exploró la cueva de Font de Gaume que está en el mismo macizo, a más altura que Les  Combarelles.

Relacionado: ¿Qué es el arte corporal?

También allí encontró figuras: Esta vez eran pinturas de reses primitivas, gamuzas, mamuts, bisontes, renos y caballos salvajes.

Al terminar el período paleolítico, hace unos 10.000 años, habían desaparecido de Europa Central los bisontes y renos.

Los colores eran el negro, el pardo y el rojo. Se hallaron barras afiladas de ocre.

Sólo colores de tierra podían sobrevivir así los milenios en locales clausurados en seguida por la misma Naturaleza.

Se ha sometido un trozo de carbón vegetal de la cueva de Lascaux al contador Geiger.

Este material registró una edad de 15.500 años. Una aproximación a los comienzos del género humano.