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¿Es la vigorexia la anorexia a la inversa?

Sí. La vigorexia, es conocida también como la anorexia a la inversa. Se trata de una enfermedad en la cual las personas tienen temor de verse más pequeños y débiles de lo que realmente son. Se relaciona con el trastorno obsesivo compulsivo y, en su mayoría, la padecen los hombres.

Vigorexia para hombres

Los hombres son los más propensos a sufrir vigorexia. A este trastorno también se le conoce como dismorfia muscular.

Se caracteriza por desarrollar actitudes obsesivos compulsivas hacia pequeños defectos, a menudo imperceptibles, con el afán de magnificarlos y sufrir por ello.

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la dismorfia muscular es la obsesión por fortalecer los músculos

Se sienten disminuidos, vulnerables y tienen una distorsión de su imagen corporal. En este contexto, las personas que padecen vigorexia centran su mundo en desarrollar musculatura y verse más fuertes.

Eso les genera severos problemas, no solo físicos sino emocionales. Este trastorno condiciona su manera de relacionarse con los demás y consigo mismos.

Además, padecen severos problemas alimenticios, que les desencadenan otros problemas de salud.

Detectando la vigorexia

Una de las principales características de las personas que padecen este trastorno es la obsesión por realizar entrenamiento físico.

Sobre todo la disciplina de halterofilia o levantamiento de pesas. Desarrollan un plan de entrenamiento deportivo intenso.

Para cumplir el objetivo de sacar mayor cantidad de musculatura, dejan todo de lado.

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Al padecer vigorexia, las personas son capaces de abandonar desde estudios hasta puestos de empleo, solo para dedicarse al entrenamiento.

También pueden llegar al aislamiento, porque abandonan relaciones familiares y de amistad o de compañerismo laboral.

Estas personas pueden llegar a desarrollar cuadros depresivos al no poder pasar más tiempo en gimnasios o sitios de entrenamiento.

Todo gira alrededor de los músculos y buscarse mecanismos para llegar a desarrollarlos. Pero nunca será suficiente.

Las personas con dismorfia muscular siguen dietas estrictas, al igual que quienes padecen bulimia y anorexia.

El objetivo es desarrollar un cuerpo delgado, pero con musculatura pronunciada, en la menor cantidad de tiempo posible.

Para ello consumen alimentos que eliminen grasa corporal y los mantenga de bajo peso.

Tienden a controlar cada aspecto de la comida que consumen. No dejan nada al azar ni en manos de otros.

Otra de las características es que se verán al espejo constantemente, pero no para admirarse, sino para buscar sus defectos.

Se trata de pacientes cuyo rasgo de personalidad que más resalta es la timidez.

Por eso, aunque se miren mucho al espejo, no querrán ser expuestos ante nadie y por eso son temerosos de mostrarse.

¿Por qué ocurre la vigorexia?

Las personas que padecen dismorfia muscular, por lo general, fueron objeto de burlas de manera constante.

Su aspecto físico desencadenó malos tratos de personas allegadas, sobre todo en la época de la niñez y adolescencia. Desde allí desarrollaron inseguridades.

También, un entorno familiar hostil puede ser caldo de cultivo para inseguridades y desarrollo posterior de vigorexia.

Esto también trae problemas adicionales. Los pacientes pueden acudir al uso de drogas.

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Tanto para aumentar el rendimiento en los entrenamientos, como por mecanismo de evasión.

Ocurre, de igual forma, que pacientes, en su mayoría hombres, desarrollan vigorexia por excesivo entrenamiento en el gimnasio.

Las sensaciones que llega a sentir tras el entrenamiento pueden motivar a generar mayores y más fuertes sesiones de ejercicios.

Despertar en los demás admiración por el estado físico alcanzado sería un aliciente para endurecer el entrenamiento y cambiar la alimentación.

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Temor de perder los logros físicos alcanzados también son condicionantes al respecto.

Lo más recomendable para las personas con dismorfia muscular es acudir a terapias psicológicas.

Son los especialistas los encargados de determinar el tratamiento adecuado para sanarlos.