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¿Es fácil superar el apego emocional?

Superar el apego emocional no es fácil. Requiere de voluntad, madurez emocional, autoestima y capacidad para canalizar las relaciones interpersonales. Este tipo de vínculos afectivos se presenta como una situación duradera entre dos personas. Se desarrolla por la necesidad de proximidad en busca de seguridad, protección y consuelo.

Apego emocional en las relaciones

El apego emocional en una relación es signo de debilidad, temor y dependencia del otro. La vinculación afectiva que se consolida en una relación de pareja se torna dependiente para suplir necesidades personales no satisfechas.

Los psicólogos indican que el apego emocional representa emociones intentas, singulares y duraderas.

Surge de la interacción constante y que se afianza cuando existen inseguridades y temores. Las personas buscan sentirse próximas a quienes les proporcionan seguridad y protección.

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Especialistas indican que buscar seguridad y protección en la pareja, ante momentos de temor, no es anormal si ocurre de manera ocasional.

Recibir el respaldo y protección de la pareja en momentos de crisis es saludable y redunda en  fortalecimiento de la persona afectada y de la pareja. Refuerza vínculos afectivos y sentimientos.

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El problema principal se centra en que sean conductas permanentes entre la pareja o un miembro de ella. Cuando eso ocurre, se trata de una patología enfermiza.

Apego emocional enfermizo

Cuando ocurre el apego emocional enfermizo, generalmente uno o ambos miembros de la pareja necesitan contacto permanente.

Cuando no ocurre la cercanía constante, la persona siente que pierde control o dominio de la relación. También siente que el vínculo que formó está en peligro.

Los especialistas apuntan a factores como los celos, necesidad de control, obsesiones, inseguridades y baja autoestima como causas principales de este tipo de apego afectivo.

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Con esto, se desarrolla una relación en base a “control y propiedad” de una persona sobre la otra. Por eso se vuelve enfermizo, porque el amor y el respeto por la pareja pasan a un segundo plano.

Pero, no solo se trata de un factor negativo en relaciones amorosas de pareja. Esto puede ocurrir en relaciones parentales. Es decir, entre madre e hijo o padre e hijo.

En estos tipos de relaciones el apego afectivo surge por el temor de perder la relación que se formó y consolidó con el otro. También subyace el temor de ser desplazado o cambiado por otra persona que pueda ocupar su lugar. El temor al olvido es un condicionante principal.

Pero, cuando esto ocurre, la plenitud de la pareja se diluye. Las acciones que se emprenden generan malestar y sufrimiento en ambos, tanto el que siente el apego afectivo como el que es objeto de ello.

Ambos sufren condicionamientos de su libertad individual. Uno se siente acosado y otro siente que pierde el control y el afecto.

Características del apego emocional

Hay una serie de alertas que indican la existencia de apego emocional en una relación de pareja.

Lo principal es sentir una necesidad extrema de proximidad. Se necesita constantemente reforzar los vínculos y la cercanía física.

Cuando no hay proximidad y se está separado, esto genera ataques de ansiedad. También hay una sensación inminente de abandono y ello produce desolación.

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Las personas con este tipo de conductas usan al otro como forma de relacionarse en el mundo. Es el escudo para establecer relaciones con el entorno social y familiar.

Quienes padecen de este tipo de apego emocional buscan constantemente el refuerzo del otro. Lo necesitan para afrontar y resolver problemas, para sentirse seguros y tener bienestar mental.

Para liberarse de este tipo de relaciones se debe afrontar que las personas son seres libres a pesar de compartir una vida común.

Se debe internalizar que la unión con otro es un proceso momentáneo en el tiempo. Y deben valorar la individualidad y el aprendizaje mutuo en cada etapa.