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¿El coleccionismo es acumulación compulsiva?

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Sí. Pero investigadores en materia de psicoloanálisis señalan que el coleccionismo forma parte de los instintos básicos del ser humano y es una costumbre que data de tiempos antiguos. Un coleccionista, generalmente, es una persona extremadamente organizada y meticulosa, que desarrollan una especie de obsesión por algún objeto en específico y lo buscan obtener en sus diferentes formas.

El coleccionismo, razones personales

El coleccionismo es un proceso de búsqueda y gratificación a través del hallazgo y la conservación de objetos anhelados.

También se les conoce como “objetos del deseo”.

En ese proceso de búsqueda, cuenta también que el objeto sea fuera de lo común y que cuente alguna historia.

O, al menos, tenga significancia social.

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Hay especialistas que indican que el coleccionismo es una afición que puede resultar beneficiosa si se realiza de manera controlada.

Alguien aficionado al coleccionismo es extremadamente ordenado.

Posee una motivación para realizar la búsqueda de los objetos que compilará.

También tiene criterios muy propios para definir el objeto que coleccionará, sus razones son particulares.

Parte fundamental de todo el proceso es mostrar, de manera orgullosa, todo lo que ha coleccionado.

No hay un punto finito para quien se dedique al coleccionismo.

Nunca son suficientes las cantidades que puede almacenar sobre un objeto.

Coleccionismo de afectos

Los que se dedican al coleccionismo desarrollan una relación personal y, hasta cierto punto, afectiva con el o los objetos que guardan.

Pueden ser piezas históricas, monedas u objetos que representen culturalmente a una sociedad.

Incluso piezas de algo que sean relevantes por su exposición ante los Medios de Comunicación.

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Lo relevante para el coleccionismo, muchas veces, no es el valor monetario de lo que guarda.

Más bien la carga emocional, el matiz personal y su vínculo con la colección.

Los coleccionistas obtienen una satisfacción adicional a mostrar lo que guardan y cuidan con recelo.

Es una especie de “premio”, según coinciden los especialistas.

Cuestión de niños

Investigadores en el área de psicología señalan que la época más proclive para iniciarse en el mundo del coleccionismo es la infancia y la adolescencia.

Son los niños y los jóvenes quienes dan mayor importancia a guardar objetos que consideren de valor.

Generalmente es mayor la cantidad de hombres quienes desarrollan hábitos del coleccionismo.

Claro está, que hay adultos que hacen de esta afición un estilo de vida.

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Los objetos que se coleccionan reciben el nombre de “objetos del deseo”.

Son estos lazos con la infancia los que generan colecciones como casas de muñecas, muñecas y juguetes de una determinada marca o tendencia.

Libros de cuentos, comics e historietas de súper héroes y álbumes de barajitas deportivas.

También objetos deportivos y otras indumentarias relacionadas a disciplinas físicas.

Todo esto puede formar parte de alguien que se inicia en el mundo del coleccionismo de manera temprana.

Para los adultos es frecuente guardar de manera sistemática obras de arte, antigüedades, monedas.

Otras colecciones son las balas de varios tipos de armas.

Además discos y distintas presentaciones de dispositivos que contengan música, películas.

Otros, son objetos que representen un hito iconográfico, también forman parte común del coleccionismo.

Cuándo es de cuidado

Los psicoanalistas señalan que los aficionados al coleccionismo pueden hacerlo como un sustituto de la actividad sexual.

También indican que son sujetos narcisistas, fetichistas, ordenamiento compulsivo y retención.

Aunque hay especialistas que indican que es una afición que puede resultar beneficiosa si se realiza de manera controlada.

Señalan que puede desarrollar habilidades positivas.

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Estas habilidades estarían relacionadas con el orden, la memoria y la paciencia.

No obstante, también apuntan a que el coleccionismo exagerado es síntoma de trastornos obsesivos compulsivos.

También se ha relacionado con necesidad de control y meticulosidad, así como el perfeccionismo.

Otros detractores del coleccionismo subrayan que quienes son aficionados tienen una notable falta de autoestima y pocas herramientas de socialización.

Aseguran que este pasatiempo les ayuda a sentirse mejor ante las pocas habilidades para enfrentarse a la realidad que los rodea.