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¿Dónde surgió el mito de los vampiros?

El mito de los vampiros como criaturas no muertas que succionan sangre, existe desde la antigüedad. Muchas mitologías incluyeron la figura de seres monstruosos que ayudan a unir el mundo de los muertos con los vivos. Especialistas en psicología afirman que se trata de una manera de lidiar con los miedos como el sufrimiento y la angustia que genera la muerte.

Vampiros mitológicos

Las mitologías de las culturas más antiguas tenían dentro de sus creencias figuras parecidas a los vampiros, aunque no les denominasen de la misma forma.

La figura de un ser que ser que era la conexión entre el mundo de los seres vivos y los muertos, era común. Como también lo era el hecho de que buscaran la sangre como el elixir de la vida.

Los antiguos persas fueron uno de los pioneros en escribir relatos sobre demonios chupasangre. La mitología de la Antigua Mesopotamia incluye historias sobre este tipo de personajes y supersticiones similares.

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Este tipo de mitos no solo fueron a través de relatos, hubo expresiones artísticas que trascendieron como arte en cerámica y murales.

En la mitología de la antigua Mesopotamia, las figuras femeninas que se alimentaban de sangre humana y sus carnes, dieron pie a otros mitos. La presencia de Lilith, la que presuntamente fue la primera mujer de Adán antes que vea, surgió de allí.

Las figuras femeninas que consumían sangre y eran mitad humano y mitad demonio proliferaron en esta mitología y en la sumeria. Desde allí evolucionaron hasta insertarse en las creencias árabes. Ellos creían en espíritus que se convertían en malignos y en vampiros.

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Las mitologías de las antiguas Grecia y Roma también incluyeron este tipo de figuras y las simbolizaban como demonios.

Vampiros europeos

Pero, fue en la Edad Media, en Europa, que las figuras de vampiros tomaron fuerza.

La palabra vampiros empezó a escucharse en el siglo dieciocho, en el este de Europa. Fue en Hungría cuando un grupo de campesinos denunció que el cadáver de un hombre, vecino, era un peligro.

Para ellos, este hombre era la causa de situaciones de situaciones de peligro en la zona. También lo señalaban como responsable de la desaparición de animales.

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Por ello, pidieron la exhumación del cadáver y le endilgaron el nombre de vampiro.

En principio eran vistos como azotes de animales y su presencia estaba limitada a las creencias campesinas. Luego esta figura evolucionó como alguien de poder, que se valía de sexo y dinero para cazar víctimas.

Esto fue posible por la literatura que fue emergiendo en torno a este tipo de personajes.

Vampiros en la literatura

“Drácula”, novela escrita por el irlandés Bram Stoker en 1847 marcó un hito para delimitar la figura de los vampiros.

Esta novela, insertada dentro de la literatura de ficción y una referencia para el género del terror, creó paradigmas en torno a los vampiros.

Pero, antes de Stoker hubo escritores que ayudaron a posicionar la imagen que relacionaba a estos seres con aristocracia, la nobleza y las riquezas. Y que usaban también artilugios sexuales para sus fines.

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Uno de los pioneros fue el escritor William Polidori, quien delineó a Lord Ruthven en su novela “El Vampiro”. Muchos historiadores aseguran que el personaje está basado en el poeta inglés Lord Byron.

En el año 1840, en Europa, surgieron también una serie de relatos que mostraban a los vampiros como seres aviesos, sedientos de sangre y poder.  También empezaron a escribir sobre vampiresas y, en algunos casos, historias lésbicas.

En la modernidad, los vampiros inspiraron muchas historias. La mayoría con grandes éxitos en los medios de comunicación, versaron sobre vampiros adolescentes.