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¿Cuándo se inventó el Metro?

El Metro o tren subterráneo es uno de los medios de transporte urbano más rápidos del mundo. Fue inventado en Inglaterra, en el año 1853 como parte de un plan urbanístico para diseñar vías férreas subterráneas. El primero del mundo empezó a construirse en Londres en 1863. Fue una locomotora a vapor y fue bautizado como Metropolitan Railway.

¿Por qué se les llama Metro?

El Metro es uno de los transportes más expeditos, que interconectan zonas de una ciudad a través de estaciones.

Se les denomina de esa forma como apócope de Metropolitan, que fue el nombre dado al primer tren subterráneo construido en el mundo.

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Las ciudades crecieron en torno al Metro

Aunque es la palabra más utilizada para denominar a este tipo de transporte masivo, también tiene otras denominaciones como subte (subterráneo), subway o tube.

La construcción de los Metro inició en Europa, específicamente en Inglaterra. Su diseñador fue Charles Pearson. Tenía la intención de iniciar la modernización de la ciudad y propuso el proyecto en 1843.

Sin embargo, el ayuntamiento de Londres tardó diez años en aprobar el proyecto. Tardó otros diez más en iniciar la construcción de esta estructura. La idea planteada por Pierce les pareció alocada, pero a medida que crecía la densidad poblacional, ganó terreno la idea del transporte subterráneo.

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Luego de que el ayuntamiento aceptara el planteamiento, inició la búsqueda de financiamiento. Para la construcción, hubo expropiación de viviendas en barriadas pobres. Pero, cuando inició su puesta en marcha, el Metro permitió que familias más pobres pudieran mudarse a zonas más accesible económicamente para ellos.

Infraestructura del Metro

La primera línea del Metro en Londres solo abarcó tres kilómetros, pero veinte años después el sistema contaba con veinte kilómetros de vías.

Al principio se trató de locomotoras con sistema de vapor, pero posteriormente se pasó al sistema de electrificación de vagones que persiste hasta la actualidad. La infraestructura también evolucionó hasta hacer andenes más funcionales y vagones más confortables.

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Los Metro consisten en vagones con trenes que funcionan a través de la electricidad y trasladan un sistema de ocho a diez vagones. Circulan a través de vías férreas elaboradas a base de acero. De hecho, la innovación que representó su implantación es que se trató de un sistema de transporte masivo electrificado.

Pero, internamente tiene estructuras que permiten la utilización de energía eléctrica sin desperdiciarla. Esto lo hace sustentable y evita que exista una sobrecarga en el fluido eléctrico.

La electricidad de los Metro es transmitida por unas estructuras llamadas catenarias, que se colocan en la parte superior o en los laterales.

A la par, tienen operadores que controlan el sistema. Aunque con la evolución de los sistemas de traslado interno, cada vez es menos frecuente el uso de personal humano. Y, donde existen, su labor principal es controlar la apertura de compuertas para el ingreso y salida de usuarios.

El metro y las ciudades

La inauguración de este sistema de transporte electrificado supuso un crecimiento económico y social para las ciudades que empezaron a contar con el Metro como sistema de traslado.

No surgió como una forma de aminorar la carga del transporte público, sino como una forma de modernización. Pero, su utilización ha logrado que las ciudades logren crecer exponencialmente hasta convertirse en grandes urbes.

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La rapidez en minutos con las que se recorrían rutas que anteriormente tardarían horas, agilizó el crecimiento de las metrópolis y se convirtió en el medio de trasporte avanzado por excelencia en las grandes ciudades.

Desde Europa, el metro se expandió primero hacia América, con la construcción de subterráneos en Nueva York. Desde allí pasó a otros continentes con un crecimiento vertiginoso.