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¿Cuándo se debe cambiar de maceta una planta?

Las plantas necesitan ser cambiadas de macetas cada 2 años aproximadamente, dependiendo la especie, ya que han crecido y necesitan de un lugar más espacioso.

¿Por qué se debe cambiar de maceta una planta?

Cada 1 ó 2 años es necesario cambiar de maceta las plantas porque sus raíces se han desarrollado y necesitan de un espacio mayor para seguir creciendo.

Las plantas no solo crecen hacia arriba, también sus raíces subterráneas crecen con el paso del tiempo. Estas van ocupando todo el espacio disponible en la maceta y si no se la cambia a una maceta más grande comenzaran a amontonarse y enredarse. Como consecuencia de esto, la planta empieza a debilitarse, no da flores, sus hojas se caen y se detiene el crecimiento, hasta puede morir.

Cuando se pueda observar las raíces saliendo por los orificios de la maceta o en la parte superior de la tierra, es necesario realizar un cambio de maceta.

Hay especies que tienen un crecimiento más lento por lo que pueden permanecer más tiempo en una misma maceta sin que esta les quede pequeña. Solo se recomienda cambiar cada algún tiempo el compost de la superficie para su mantenimiento.

¿Cómo cambiar de maceta una planta?

La mejor temporada para cambiar de maceta una planta es durante el invierno. En estos meses no tienen tanta actividad, como si durante la primavera cuando florecen. Es por eso que se vuelve el momento indicado para cambiarlas de maceta ya que se adaptaran mucho más fácil.
Igualmente se debe cuidar de no realizar el cambio de maceta en días con fríos extremos o heladas ya que la exposición de las raíces a este clima podría ocasionar daños.

Sacar la planta de una maceta es una tarea sencilla pero debe realizarse con mucha delicadeza, sin prisas. Nunca hay que jalar la planta con fuerza. Se debe inclinar la maceta y mover la planta con suavidad para lograr que las raíces se desprendan de las paredes, así poco a poco ira saliendo.

Es recomendable retirar un poco de tierra y sustrato que haya quedado compactada en las raíces, como también desenredarlas si fuera necesario, para que queden listas para adaptarse a la nueva maceta.

Es normal que después del cambio de maceta, la planta crezca un poco más lento, se ve decaída o se marchita ligeramente, con el tiempo se ira recuperando y crecerá mucho más saludable que antes.