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¿Cuál es el origen del girasol segun la leyenda?

Existen varias leyendas sobre el origen del Girasol. Algunas versiones cuenta que esta flor surge de una ninfa enamorada del sol o de una joven de cabellos dorados que había sido entregada al dios sol.

¿Conocés las leyendas del girasol?

Leyenda de la ninfa enamorada del sol

Clitia era una ninfa de las aguas, muy hermosa. Ella observo al Sol paseándose por los cielos y se enamoro perdidamente de él. Sus días enteros se la pasaba mirando al Sol y contemplando su majestuosidad. Disfrutaba del calor sobre su piel, considerándolo una caricia y esto ya era suficiente para que viviera feliz.

En una ocasión disfruto del sol mientras descansaba sobre el borde de un arroyo hasta que se despidió de él al anochecer. Lo espero por un largo rato, pero el Sol no regresaba. Así pasaron 9 días y ella seguía esperándolo. Poco a poco iba perdiendo su esperanza y lloraba derramando muchas lagrimas, dando origen así al rocío

Los dioses del Olimpo se preocuparon por la situación y se preguntaban que hacer con ella. Uno de ellos, es más rico en sabiduría, propuso convertirla en una flor que siempre cuide al sol. Así fue como Clitia se convirtió en lo que hoy conocemos como “girasol”, una flor que va moviéndose siguiendo la marcha del sol.

Leyenda de Pirayú y Mandió

Los caciques Pirayú y Mandió eran amigos. Ellos habitaban junto a sus tribus en las orillas del río Paraná. Ambos pueblos mantenían un acuerdo de paz y se ayudaban uno a otro.

Mandió decidió pedirle a Pirayú a su hija Carandaí para casarse con ella, de esta manera ellos podrían estar siempre juntos y sus tribus se unirían.
La respuesta fue negativa. Pirayú le explico que no podía permitirle que se case con su hija porque la vida de la joven ya estaba entregada a Cuarajhí , el dios del sol. Esta era la razón por la cual Carandaí pasaba horas y horas observando al sol en el cielo y se ponía triste cuando las nubes lo cubrían.

El cacique Mandió no quiso entender las razones de su amigo, pensó que solo ponía excusas y prometió venganza.
Enojado por todo esto, prendió fuego la tribu de quien había sido su amigo. Carandaí paseaba en su canoa por el rio cuando vio las llamas y quiso ir a ayudar a su pueblo, pero Mandió se lo impidió y le dijo que le pida ayuda a su dios si quería escapar.
La joven rápidamente invoco al dios sol, le pidió que la libre del mal de Mandió y que no permita que este le haga daño a su pueblo. En ese mismo momento, Cuarajhí envolvió a Carandaí con rayos de luz y la hizo desaparecer. En su lugar nació una planta con una flor dorada, una flor que siempre miraría hacia el sol.