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¿Cuál es el origen de la celebración de quince años?

Las fiestas de quince años tienen sus orígenes en la cultura Azteca y Maya, en el año 500 a. C. En aquella época se organizaba una celebración cuando una jovencita cumplía sus 15 años con el fin de presentarla ante el pueblo como una mujer que ya tenia la capacidad de procrear.

¿Cómo surgió la celebración de las quinceañeras?

En la actualidad, las niñas están deseosas de cumplir 15 años para celebrarlos en una fiesta con familia y amigos, pero antes no era igual.

En la cultura de los Mayas y Aztecas, la celebración de 15 años en realidad era un ritual en el que se presentaba a la joven ante el pueblo para que sepan que ya no era una niña y que podía ser tratada como una mujer, indicando que ya era capaz de procrear.
El verdadero propósito de este ritual era mostrar a los hombres del pueblo que había una mujer a la que podían tomar para tener hijos.

Cuando las jovencitas cumplían 15 años eran retiradas de su familia para ingresar al centro Telpochcalli.
Esta era una especie de escuela en donde aprendían sobre la historia y cultura de su pueblo, y en el caso de las mujeres se preparaban para su marido y su hijos.

¿Por qué se festejaban los 15 años?

Durante el siglo XV y XVI, cuando los españoles llegaron a estas tierras e impusieron el catolicismo, a la celebración de 15 años se le añadió la misa. Aun así la Iglesia Católica quiso impedir que se continuara con esta tradición, pero no pudo impedirlo.

Quizás de una forma diferente a antes pero igualmente se seguía organizando una celebración para presentar a la nueva “mujer” en sociedad, de modo que los demás sepan que ya no era una niña sino que tenia edad de casarse y procrear.

Con el paso del tiempo, las familias de las clases sociales más altas comenzaron a adoptar esta tradición.
Ellos realizaban reuniones entre las familias de su circulo intimo para presentarles a su hija de 15 años como esposa para los jóvenes varones solteros. Los candidatos participaban de una cena y baile con la joven e intentaban conquistarle, en realidad no a ella sino a su familia ya que eran sus padres quienes decidían quien era el mejor candidato según su poder económico.

Las jóvenes debían llegar a los 15 años castas y puras, sino no se celebraba la fiesta ya que no tenían “valor” para sus candidatos. Ellos debían tener el privilegio de “estrenarla” si se iban a casar con ellas.

Las quinceañeras debían obedecer a sus padres cuando le elijan su marido y luego al hombre con el que se casen, sin importar su decisión o deseo. Algunas de ellas no querían obedecer y se escapaban, muchas con su verdadero amor, pero eran encontradas y castigadas frente a todo el pueblo.