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¿Cómo limpiar una puerta?

La limpieza de las puertas depende mucho del material de fabricación. Las puertas de madera pueden limpiarse con un paño seco o una mezcla de vinagre, las puertas de vidrio con vinagre, y las puertas metálicas con agua y jabón.

¿Cómo limpiar una puerta de madera?

Las puertas de madera pueden ser limpiadas fácilmente con un paño de microfibra y productos de limpieza especiales para este material.
Para limpiar a diario y eliminar el polvo no se recomienda el uso de plumero, sino en su lugar utilizar un paño seco o una aspiradora.

En el caso de las puertas barnizadas, el polvo se puede retirar con un paño seco. Con este se debe frotar la puerta para eliminar toda suciedad y luego repasar con un paño ligeramente húmedo.

Si se trata de limpiar una puerta de madera lacada, entonces este procedimiento debe llevarse a cabo con una mezcla de agua y jabón neutro. Si tiene manchas se puede aplicar amoniaco. Luego habrá que enjuagar con otro paño limpio humedecido solo con agua.

Se debe limpiar la puerta por completo, es decir limpiar de ambas caras, los bordes inferiores y superiores y el canto.

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Las puertas de madera tienen vetas y en la limpieza debe seguirse esta dirección. Si hay muchas manchas o suciedad acumulada se puede limpiar con vinagre y aceite de oliva, este ultimo ademas de limpiar brinda humectación y recupera el brillo.

Se recomienda limpiar las puertas de madera cada semana y aplicar el tratamiento de aceite y vinagre una vez por mes.

¿Cómo limpiar una puerta de vidrio?

Las puertas de vidrio o cristal necesitan estar siempre limpias para que se vean maravillosas. En el mercado existen muchos productos limpiadores para este material así que no es difícil mantenerlas en buen estado.

A diario se pueden limpiar con un paño de celulosa que no las rayara. Si tienen manchas se puede emplear amoniaco.

¿Cómo limpiar una puerta de metal?

Las puertas metálicas son muy resistentes así que su limpieza es muy sencilla. Para comenzar se debe utilizar un paño húmedo con jabón par retirar todo el polvo o suciedad.

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Al terminar se debe enjuagar la puerta. Al ser este un material resistente al agua es una tarea muy sencilla. Es importante retirar todos los restos de detergente y jabón para que la puerta no pierda su brillo.