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¿Cómo desarrollar la prudencia?

La prudencia implica  capacidad de reflexión, que se aplica al analizar los problemas y valorar el bien y el mal en ellos, para tomar decisiones oportunas y convenientes. La persona que desarrolla la prudencia se distingue porque en su trabajo y en sus relaciones con los demás, antes de tomar una decisión, recoge la suficiente información, que le permita evaluar consecuencias favorables o desfavorables para sí misma y para los demás, siendo coherente al decidir, actuar o dejar de actuar.

Enemigos de la Prudencia

 Los vicios contrarios a la prudencia son los siguientes:

Precipitación e impertinencia

La persona actúa sin considerar las consecuencia que sus actuaciones pueden producir.

Cómo desarrollar la prudencia
Ser precipitados a la hora de hablar se traduce en imprudencia

Estas actuaciones son impulsadas por la soberbia y la autosuficiencia.

Falta de juicio para ponderar la realidad

Debido a la inmadurez, la falta de cultura o afectividad desmedida, que priva de serenidad de juicio.

Inconstancia

Que consiste en la suspensión del esfuerzo  requerido para  la obtención de un fin, conformándose la persona con algo menor.

La debilidad de la voluntad

Cuando una persona es débil de voluntad y se deja llevar por sus estados de ánimo, enojos e impaciencias, no podrá reflexionar bien antes de tomar decisiones oportunas que se requieran.

Esto conlleva a no medir sus actos ni palabras que lo lleva a cometer imprudencias.

Las pasiones

La falta de dominio personal lleva a las personas a tomar decisiones imprudentes.

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Por tanto, no es recomendable que la persona tome una decisión al estar desequilibrado emocionalmente.

Características de la persona prudente

Toma las decisiones acertadas en momentos difíciles y procede con sabiduría, ante circunstancias que requieren actuar con rapidez.

Decide, actúa o deja de actuar con tranquilidad, para eso guarda silencio aunque sienta que tiene toda la razón y que los demás están en un error.

También evita ser un obstáculo para lograr el bien común y el respeto al ser humano. Además tiene muy claro que esta virtud le ayuda a lograr sus objetivos  de vida, porque la prudencia le permite reflexionar y actuar con cordura.

Cómo desarrollar la prudencia
La persona prudente piensa con cordura

Posee la humildad necesaria para reconocer cuando se equivoca,  corregir y pedir consejos si los necesita.

Se adapta a las circunstancia, porque entiende que lo circunstancial es pasajero, lo cual le permite mantener la cordura y amabilidad  en el trato en todos los momentos. Es coherente, sus pensamientos se ven reflejados en  su comportamiento diario.

Elementos que desarrollan la prudencia

Existen prácticas diarias que ayudan a incrementar esta virtud.

Utiliza el pensamiento reflexivo

Detente a observar para confrontar los hechos, y encontrar los pros y los contras de determinadas acciones y poder tomar la mejor decisión.

Recuerda tus experiencias pasadas

Cuando reflexionas sobre lo que te ha sucedido en alguna ocasión y te acontece algo similar en el presente, aprendes a actuar mejor, con respecto a la experiencia vivida anteriormente.

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Es, sin duda, permite desarrollar el sentido de la prudencia.

Aborda nuevas ideas

A través de otras personas con experiencia  puedes obtener ayuda con ideas para tomar decisiones acertadas.

Mantén la humildad

Para poder reconocer cuando hayas fallado, rectificar y pedir consejo cuando lo necesite, lo cual te va permitir mejorar y fortalecerte.

Cultiva los valores

 Es necesario tener los valores bien definidos, para que tu  comportamiento  sea coherente con lo que piensas.