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¿Cómo desarrollar la humildad?

La humildad según los expertos es una fortaleza que puede desarrollarse en la medida que la persona se reconozca y acepte a sí mismo. Esta acción implica identificar y aceptar las debilidades propias para mejorar, crecer y aprender cada día de ellas, así como reconocer las virtudes propias para fortalecerlas, desarrollarlas y de esta manera alcanzar la realización plena como persona para poder interactuar con otras personas para seguir aprendiendo y creciendo de forma recíproca.

Elementos que contribuyen a desarrollar la humildad

Existen algunos elementos que los expertos recomiendan tomar en cuenta, y ponerlos en práctica día a día para desarrollar la humildad, los cuales se mencionan a continuación.

Procura pensar de ti mismo con prudencia, y no creas que eres superior a todo tu entorno. Para desarrollar la humildad es necesario aceptar y agradecer la vida que tienes con una actitud positiva sin quejarse y si deseas algo mejor esfuérzate por trabajar y conseguir lo que anhelas.

Ser agradecido con lo que se tiene es un acto de humildad

Reconoce que si quieres crecer de forma continua debes estar dispuesto a aceptar que no eres el mejor en todo.

Por lo tanto habrá situaciones en las que necesitarás que otras personas puedan ayudarte, así como tú podrás de igual forma ayudar a otras personas en el área que seas experto.

Lo importante en este punto es no presumir de lo tanto que puedas conocer, sino por el contrario, aún cuando tengas conocimientos sobre algo, hay que tener una actitud de querer seguir aprendiendo y mantenerse en continuo desarrollo.

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Establece un diálogo contigo mismo que te permita estar consciente de tus defectos, reconocerlos y trabajar en ellos, para contrarrestarlos y poder mejorar de forma integral.

De igual manera identifica y acepta las cosas que no puedes cambiar.

Reconoce y valora en las otras personas las virtudes que observas en ellas, aceptando de igual manera las diferencias que puedan tener en cuanto a su manera de pensar o de ver las cosas, sin emitir juicios de valores.

Acepta los errores y pide disculpas por ellos, esa acción se puede realizar con libertad cuando recuerdas que el ser humano no es perfecto.

Cuando expongas argumentos hazlo sin imponerlos, ni exigir el cumplimiento o aceptación de los mismos, sólo plantea dichos argumentos como propuestas que puedan ayudar a construir un determinado objetivo.

Escucha con atención a tu interlocutor, procurando no emitir opiniones o consejos a menos que te lo soliciten.

El escuchar te permite aprender de lo que las personas quieren transmitir a través de sus experiencias, de igual manera podrás apreciar que existen otras realidades y situaciones tan importantes como las que vives.

Es cuchar a los demás fomenta la humildad

Acepta con agradecimiento cuando una persona quiera enseñarte algo que desconozcas, e incluso aun cuando la persona quiera enseñar algo de lo que tengas conocimiento, escúchalo con atención sin interrumpirlo.

Procurando encontrar siempre un aprendizaje en todas las situaciones que se presenten.

Aparta el tiempo para mezclarte con la naturaleza y absorber tanto el oxígeno como el aprendizaje que puede brindar.

Como por ejemplo, cuando contemplas el mar se puede apreciar con facilidad lo pequeño que se torna el ser humano ante la inmensidad del mar. De esta manera se logra estar consciente de la propia condición humana.

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Comparte tiempo con los niños, juega con ellos y busca aprender de la forma en que ven las cosas y de la capacidad inagotable que tienen de sorprenderse antes las cosas sencillas de la vida.

Busca meditar de forma diaria, dicha práctica te permitirá mantener la armonía interna que se necesita para disfrutar y agradecer desde la misma esencia y sencillez de tu ser.