Saltar al contenido

¿Cómo congelar tomates enteros?

Los tomates enteros pueden congelarse con o sin piel, siempre que estén frescos y en buen estado, pueden durar por 6 meses.

¿Cómo se deben congelar los tomates?

Para congelar los tomates es necesario que estos se encuentren frescos y en buen estado. Los tomates deben estar duros y sin ningún tipo de daño, mancha o picadura de insecto, de lo contrario se pondrán feos más rápido.

Existen diferentes tipos de tomate, los conocidos como “Roma” que es una especie de tomate – ciruela contienen poca agua y más pulpa, por lo que son los mejores tomates para congelar.

Si lo que se desea es congelar los tomates enteros, entonces es necesario lavarlos y desinfectarlos de forma correcta con agua y vinagre, y luego secarlos utilizando un paño limpio o servilletas de papel.

Los tomates deben acomodarse en una bandeja y colocarse en el congelador por algunas horas. Luego, cuando ya estén congelados, hay que colocarlos en una bolsa con cierre hermético, asegurándose que al cerrar la bolsa quede la menos cantidad de aire posible, lo ideal seria envasarlos al vacío.

¿Los tomates deben congelarse con o sin piel?

Los tomates pueden congelarse con piel o pelados, según prefiera cada persona y el uso que se le vaya a dar.

Si los tomates se van a congelar con piel, entonces hay que quitarle el pedúnculo antes de llevarlos al congelador.
Esto ayudara a que la piel se desprenda más facilmente cuando se descongelen. Durante este proceso, la piel se desprenderá casi sola dejando la pulpa para utilizar.

Para pelar los tomates solo hay que quitarles la piel usando un cuchillo afilado. Luego hay que presionar un poco la fruta para extraer el liquido, este puede utilizarse para las vinagretas o para las cremas de verduras.
Los tomates pueden congelarse enteros o en trozos. Otra opción seria triturarlos colocandolos en una batidora.

¿Cómo descongelar los tomates?

Se recomienda ir descongelando los tomates a medida que se los vaya a utilizar. Si los tomates tienen piel solo hay que colocarlos bajo el agua del grifo por unos minutos hasta que esta se desprenda.
En el caso de los tomates pelados, hay que dejarlos en la nevera por un rato hasta que se descongelen.

Después de congelar los tomates, estos ya no sirven para preparar ensaladas ya que su sabor y textura se altera, pero si son ideales para preparar salsas, sopas y guisos.