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¿Cómo afecta el frío a los seres humanos?

Cuando hay frío los seres humanos sufren cambios en el cuerpo. Se incrementa la quema de grasas corporales. Pero también la posibilidad de contagiarse con virus, sobre todo en el sistema respiratorio. Las bajas temperaturas afectan más fuerte a las personas que el calor. El cerebro, de inmediato, envía señales nerviosas al sistema nervioso central.

Frío y cerebro

El cuerpo humanó está preparado para afrontar la variabilidad de temperatura, obtención de oxígeno y de alimentos o nutrientes. Existen unos 37 billones de células que trabajan para ello. Se encargan de mantener los límites fisiológicos vitales adecuados en el organismo.

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El frío ocasiona quema de grasa corporal de forma acelerada.

Pero, cuando el cuerpo siente frío, las respuestas cambian. Estar ante la presencia de bajas temperaturas hace que el cuerpo deba dar respuestas diferentes. Estas respuestas se dan cuando el cerebro envía señales nerviosas al sistema nervioso central.

De forma básica, el frío ocasiona una pérdida acelerada de calor de forma vertiginosa. Por lo cual el cerebro intenta preparar al organismo para generar calor interno de manera rápida.

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Estas señales pasan por la columna vertebral y dan la primera orden. Esa orden es que los músculos tiemblen ante el frío. También los dientes rechinan, titiritamos y la piel se eriza.

Son señales inequívocas de que estamos ante temperaturas más bajas de las que estamos habituados. Y también de que estamos generando calor o aumentado la temperatura corporal.

Sobrevivir al frío

Además de las señales que envía el cerebro para incrementar la temperatura corporal ante el frío, hay otras reacciones.

Cuando hay frío, inicia la contracción de los vasos sanguíneos. Esta es una manera de conservar la mayor cantidad de tiempo la sangre caliente. También de evitar que se vaya a las extremidades.

Esto se manifiesta físicamente en el entumecimiento de las manos y la sensación de hormigueo o cosquillas en manos y pies.

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También aumenta el grado de contracción de la musculatura. Los músculos pierden elasticidad porque se tensan más de lo usual. Los ligamentos pierden elasticidad y los tendones alcanzan grandes niveles de rigidez. Duelen si la persona sufrió lesiones con anterioridad.

Todas estas reacciones corporales ocurren para preservar el calor interno y generar más aún, para afrontar las altas temperaturas. Ello supone un esfuerzo físico adicional, porque la quema de calorías se eleva.

Por ello el cuerpo necesita mayor consumo de grasas y carbohidratos. También disminuyen los niveles de serotonina. Por ello se requiere consumir glucosa.

Los males del frío

Además de las infecciones respiratorias y el exceso de desgaste calórico, el frío agrava estados de salud. Las bajas temperaturas elevan la presión arterial e incrementan los problemas cardiacos.

El corazón trabaja de forma adicional para bombear mayor cantidad de sangre y mantener la temperatura corporal. Si existen personas con historial de este tipo de enfermedades, ante el frío agravarán.

Por ello las personas son más propensas a sufrir de infartos, accidentes cerebro vasculares (acv). Así como otro tipo de enfermedades en el cual el sistema cardiaco y respiratorio esté implicado.

Otra consecuencia negativa es la potenciación de problemas circulatorios. Algo fatal para quienes tienen problemas de circulación sanguínea en las extremidades. Los pacientes con diabetes, reumatismo y depresión se afectan con las bajas temperaturas. Sus condiciones médicas se agravan. Y, de manera física, la piel se agrieta y pierde hidratación.

Lo bueno del frío

Cuando el cuerpo está ante el frío también hay beneficios. Ocurre la vasoconstricción y con ello las personas son menos propensas al dolor, las inflamaciones y las hemorragias.

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También pueden disminuir vómitos, diarreas y otras afecciones que ocurren en el aparato digestivo. La reproducción de bacterias que proliferan en temperaturas más altas se frena, por lo que disminuyen enfermedades infecciosas.

La alta carga de energía que consume el cuerpo para enfrentar el frío es positiva para perder peso. El cuerpo tiende a desinflamarse también.